Soliloquiaa: myself
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Nunca supe mucho sobre tener mascotas.
Mi primer cachorro se lo tuve que dejar a la señora que vendía caldo de gallina a la espalda de mi casa. Yo no sabía limpiar cacas de nadie y mi madre ya estaba harta de hacerlo.





- Fàtima -




El día que creí haber visto a Dios. 
...
Pero no.


Creo que cuando tienes 10 años y te dicen que debes usar lentes, el mundo se te viene abajo. 
Me sucedió cuando pasé de una visión de águila a entrecerrar los ojos para poder 
ver lo que decía en la pizarra del colegio. 

Por esto, supongo que uno sabe que ha poke evolucionado
cuando la idea de usar lentes, coleccionarlos e invertir en ellos te emociona. 
Más aun cuando todo va más allá de combatir la miopía 
y, en el medio de ese despertar, descubres todo un universo de diseño
atrapado en estas pequeñas piezas,
tal como lo demuestra Cartier.

Los tres pistones inspirados en el jazz y los 3 aros icónicos de Cartier.





Cartier Lady Trinity

Este fue el evento que organizó Eyes Ilussion para darle la bienvenida a Cartier,
La marca llegó con una colección inspirada en el jazz (con pistones recuerdan a las trompetas)
y piezas con sus clásicos 3 aros, que son símbolo del amor, fidelidad y amistad.
Además, nos dieron un vistazo a su nueva colección de verano.

Lentes cargados de concepto que cualquiera moriría por tener. 
Quién dirá que ser el cuatro ojos de la clase podría llegar a ser tan cool. 




No hay nada mejor que vestirse de negro y blanco. 
O todo de negro. 
O todo de blanco. 
¡No de gris!
No, nunca de gris. 
You can never have the best of both worlds.




Un mismo pañuelo en diferentes vidas.

Es intimidante interesante  notar cómo ha cambiado todo tan drásticamente en un lapso de tiempo insignificante para la historia. De este post a este actual, todo me sabe a otra vida.
¿No les pasó que ven su vida hace 3 años y todo les da vueltas?
Ya no viven por los mismos motivos y se re ajustaron a  cada persona que entró en su vida.
Por eso hice estas fotos en un balcón como las anteriores, porque no me quiero perder.
Ya he visto cómo he madurado y desmadurado, y cómo afectaron las decisiones que tomé.
Hoy, solo quise ser.










Me había ido a caminar con la soledad y encontré un compañero. Uno de esos que mira los gatos pasar y analiza a cada persona del paradero. Lo encontré y lo miré de lejos. Su manera de estar des-acompañado me resultaba muy singular. Estaba solo, pero con todo a la vez. No le faltaba nada. Las energías las tomaba del caminar de las personas y del sonido de su suspirar.

Cuando me descubrió mirándolo, me llamó con el dedo. Me senté a su lado y desaparecí con él. Me llevó a este descampado donde aprendí a ver las cosas como no son y entendí cómo, luego de tanto tiempo de haber estado solo, él solo existía para que yo lo encontrara y me pudiera enseñar el arte de sobrevivir.











Había olvidado postear este cambio luego es esta decisión.

No se me pasa por la cabeza ir a un lugar súper caro a hacerme los cortes de cabello, porque sé que me verán hasta la raíz de la raíz. Siento que me van a criticar, que se van a espantar de mi pelo, que me van a regresar a mi casa por atreverme a aparecer con semejante enredadera. Me entran los nervios. ¿Y si me obligan a tomar tchía? Ok, solo estoy jodiendo.

Tengo tres peluquerías por mi casa. 3, 6 y 9 soles.
Así que fui a raparme cruzando la pista, donde nadie me haría preguntas como cómo conseguí un arbusto tan frondoso en la cabeza. Créanlo o no: terminé contenta.
Me había evitado las reprimendas sobre mi descuido peludo... Por poco.
Me atreví a preguntar si hacían las californianas para saber, para pensarlas, para animarme.
Y todo se desmoronó. Me miraron con cara de '¿no sabes que ya pasaron de moda?'
Do'h!


Mi primera acción por la mañana es ver cómo va el día. Tal vez por eso la depresión sea más fuerte en invierno que en verano. Sin embargo, hoy ha salido el sol. No quiero que se vaya. No, no es eso. No quiero que el sol se vaya sin haberlo sentido. Llamo a mi chico para salir al toque. Me alisto. No sé bien a dónde estoy yendo ni por qué estoy yendo, pero sí con quién y, por eso, lo demás ha perdido importancia. Elijo unos shorts del cajón para combinarlos con la camiseta que él me regaló. Saco la cámara, busco dinero en todos mis bolsillos, encuentro mis llaves, me pongo los audífonos,  me despido de mi gata, mi perra y mi abuela.

Pero vuelvo para cambiarme y ponerme esto.



PD: Siempre he pensado que esta es mi camiseta Alan Harper, lo que me fastidia terriblemente.




Tengo los pelos en stand by.

Hubo un tiempo que, cuando el cabello me pasaba la nuca, enloquecía. Estos tiempos para ser exactos. Y así me pongo ahora porque no sé qué hacer con él. Es algo tonto, pero debe ser bueno tener una preocupación tonta de vez en cuando.
Me pasé una madrugada enferma pensando en las posibilidades y decidí por la más sencilla, la más barata, la más accesible: nada.
Dejar que el curso de mis negritos sigan hasta que se encuentren con el lunar que tengo más abajo del hombro. Ver qué pasa con la melena larga cuando me vea como un loco.










Esto fue un día cualquiera.

Hoy desperté, noté que el sol, por fin, había salido y decidí quedarme en casa.  
Hay que entender que, una persona como yo, no rehuye de los días inusuales y alumbrados. 
Sin embargo, la cabeza que rige al ente que soy, prefiere la sombrita y una tarde de cervezas tés. 
Mi cama y mi perra. Mi domingo en un lunes.














-
Este es el polo gigante que me da paz. 






(¿Esto es básicamente este post con frío)
Estoy en un punto donde quiero adivinar el siguiente movimiento, pero no puedo.
MI siguiente movimiento.
Quiero saber, pero no debo saber.
Sé que no me puedo quedar quieta, pero no sé cómo no quedarme quieta.

 Es simple: Estoy y quiero estar en un posición donde no sepa cómo terminará mi noche.








Ya he guardado tantos secretos que los secretos están empezando a guardarme a mí.
Sí. En un rincón del mundo de los secretos. 
Allí, al costado del no le digas a nadie y
 frente al sshh que no me deja tomar mi siesta de las 17.




No quisiera ser niña de nuevo.
No, ¿para qué? Si vivía engañada y conocía tan poco.
¿Para que me regañen 17 veces hasta que deje de comer goma?
No quisiera ser nena de nuevo porque es un martirio que te dejen de lado porque las cosas son cosas de grandes y tú no tienes la capacidad suficiente para entenderlo.

Entonces es cuando vez una chiquitita sentada en medio de la calle y olvidas que acabas de escribir esto en tus notas mentales y dices 'cuánta paz'.

Pero no. No quisiera ser niña de nuevo porque los chocolates me daban alergias y no podía hablar de tampones como lo hago ahora.
Porque cuando me encerraban en mi salón, se me cerraban las ideas y se abrían las puertas del vómito.
Porque no era yo, porque era yo, pero no sabía qué era eso, porque yo estaba rondando, porque yo no estaba allí, porque yo estaba, pero no, porque yo era mi sombra y aún era muy (irónicamente) grande para ese cuerpecito de a metro.







No quisiera ser niña de nuevo porque las cosas se veían inalcanzables, pero quisiera ser niña de nuevo porque al menos tendría una excusa para no preocuparme por un carajo.