Soliloquiaa
Jamás me había topado con ojos de tantos colores juntos.
Veo celestes, verdes, caramelos y solo me preocupo de que no noten que estoy hipnotizada.
Si, de por sí, mis habilidades sociales son el asco; tener elementos 'desconcentradores' es peor.

Quise tomar fotos de los estilos de la gente desde que llegué, pero no tenía valor.
Ya me han choteado varias veces y frente a un 'no', mi sonrisa nerviosa fluctúa, quiere hacerse puchero.
Mis labios quieren pelear, quieren insistir; pero no hay caso.
Mis rodillas, mis caderas, algo en mí quiere venirse abajo.
Mis rechazos fueron la epítome del estilo, toda gente mayor.
Mi cerebro debería tener una SD.

Lo entiendo, si una tipita random se te acerca y te pide una foto... AWKWARD.
Así que empecé caleta con el celular a intentar, pero nada. 
No controlo la velocidad, la gente está apurada.
Tenía que pararlos y plantarme delante de ellos.
Me topé con esta chica linda cierto día viendo vitrinas
y fue la piedra con la que edifico mi confianza ahora.
Allí les va.
Ella y otras personas que contribuyen al blog y mantienen mi sonrisa fija.
Gracias a cada uno.

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*Las fotos están enumeradas solo porque sí.



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Siempre he preferido juntarme con niños desde chica.
Eran mi única referencia.
Así que voy a culpar a mi infancia con ellos
y voy a adjuntar mi actitud insensible a los cargos que le imputo.
Solo hoy porque quiero.

La peor parte se la llevó mi querido J.

J es el prototipo de chico que -según facebook- la mayoría de mujeres quiere.
Detallista, amable, romántico, sensible, leal.
El que te escucha y hasta pregunta por tus problemas.
El  que recoge tu tacón perdido a la medianoche.
El que te despierta de un sueño de 100 años con un beso.

J es el chico que me ha acompañado desde el colegio hasta que muera.
Porque sí, sé que él estará allí.

Me he apartado de J.
No sé cómo decir que lo extraño sin decir que lo extraño directamente.
Se me hacen nudos los dedos, olvido los eufemismos 
y todo lo que pienso me hace sentir tonta.
Me hace sentir vulnerable y débil.

Me asfixia su ausencia.
Lo he tenido allí para mí tanto tiempo y más del que he llegado a querer.
Pero "más del que he llegado a querer" no es suficiente ahora.
No tengo más tiempos extras.

Necesito que estés conmigo.
Después de todo, J, tú formas parte de mi Santísima Trinidad.





Y gracias por hacer las fotos. Como siempre. .
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Cada vez que me corto el cabello, sé que es por algo. Como ♪, ☼ o ♣; pero esta vez no le encuentro el significado así que solo he decidido obviarlo. Lo hice por diciembre, fui con mi papá. Ya hacía mucho que no iba a la peluquería con él. Principalmente porque cuando sucedía, terminaba ASÍ. Era la burla de mi tía R. Mi hermano empieza a confundir mi identidad. ¿Cómo culparlo?

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Empezaba a temer el nuevo año. Con todos hablando de calzones y muñecos en mi casa, no me cabía la menor idea de qué hacer para la suerte. Ya no recuerdo qué hice luego de ver a O, pero sí que vi la luna todo lo que pude. Tal vez me vaya al espacio el 2013.

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Ando puntual, ando feliz, ando desordenada. Sino fuera por mi alarma a las 7, mis días serían geniales. Terminé de estudiar mis cosas, tengo un perro no mío al que puedo abrazar, tengo la ropa del año pasado, mi cámara está engreída, mis cremas faciales intactas y ya estoy haciendo mis maletas. 

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¿Se extraña mucho cuando te vas? Espera. Otra vez. ¿Se extraña mucho cuando te vas siendo yo? Estoy preocupada. No por irme y tener que extrañar o querer volver; sino por olvidarme de hacer esas cosas. Por darme cuenta que en realidad no quiero una Inka Kola y que estoy feliz con mi agua hervida. Que de hecho vaya a olvidar a toda la gente que conozco. Sé que yo no he olvidado a nadie a quien le haya dicho Hola, ¿cómo estás?, pero el que te insistan que sí pasará, asusta. ¿Tan descorazonada me veo? Yo te quiero. Mi cuerpo es pequeño, mi corazón también; pero la mente donde te guardo... Allí tienes un suite presidencial.



 




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Me sucede que cuando duermo es muy rico. No lo planeo, solo pasa.
No llego a mi casa diciendo "hoy duermo después de Friends".
Además se me hace imposible, es difícil dormir.
Recostarte sobre la almohada, cerrar los ojos y ¡pum! Nada.
No sé cómo sucedió el otro día o noche, pero allí estaba yo soñando sobre escobas voladoras y de repente me hablaron. No, nooooooooooooooooooo.
Me destaparon, eso pasó. Me destapó. ¿Quién era? ¿Por qué estaba yo flotando?
Así de a poquitos fui a mi sala, miré extrañada. Reí junto al ser en la cocina, me preparó un pastelito de color extraño. Hablé en mi mente y allí estaba él, respondiendo con subtítulos porque nadie entiende qué dicen los entes desconocidos.
Me tomó de las pestañas y me llevó al balcón de mi casa.
Me senté sin miedo a ser Humpty Dumpty, aunque, de todas formas, no me rompo tan fácil. Hablábamos en jerigonza sobre nuestro viaje para consolar a Plutón, sobre como yo era el vigilante de la cuadra en ese momento.
Lo besé y se sintió como fumar un hielo en la madrugada. ¿A dónde me iba a llevar ahora? Yo no quería dejar de ver los carros que pasaban. Me sentía paloma viendo todo desde arriba.








¿Ya te ha pasado que te despiertan en lo mejor del sueño?
Yo no desperté, no sé. Solo volví, estaba allí recostada en el balcón y sentí que me llamaban desde otra dimensión vía Skype. Floté a mi cama, ni si quiera pude decir adiós.
Sentí todo muy real. Insisto en que fue real. No fumé nada. Me siento aún más infantil cuando insisto insisto insisto en que fue real. ¡FUE REAL!
Supongo que mi alma se adormece, sueña, duerme tanto y se encuentra con tantos seres que mi cuerpo no necesita cerrar los ojos. Y cuando al fin pasa, todos me dicen mentirosa.
Espero que esa sea la explicación porque no quiero ver doctores toquetones de nuevo preguntando por mi cabeza.


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Christina Aguilera estaba cantando una nueva canción cuando llegué del colegio y prendí el televisor en MTV. Me pedía solo bailar, todo iba a estar bien, da da doo doo.
Algo no encajaba, claro. 
No era su voz, tenía el mismo cabello rubio y cerquillo, pero su rostro tenía algo.
¿Quién era entonces?
Se movía tan bonito.
Tenía un rayo azul en ese hermoso ojo que tampoco era suyo. ¿Sería una potterhead?
Luego supe.

Me daba vergüenza admitir que me gustaba esa canción. 
(No tanta vergüenza como decir que me llegó a gustar Ya nada queda de Kudai 
y que alguna vez leí la saga Twilight).
No podía evitar oírla, era un placer culposo. 
Lady Gaga me llamaba y yo me acercaba con roche. 









 

















Hoy te muestro gente que no tuvo miedo de dejarse llevar por Just Dance (o por otra si la conocieron antes).

PD: No, no entré al concierto.
PD2: Las fotos fueron colgadas en orden de toma, más o menos.

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