Soliloquiaa
Me sucede que cuando duermo es muy rico. No lo planeo, solo pasa.
No llego a mi casa diciendo "hoy duermo después de Friends".
Además se me hace imposible, es difícil dormir.
Recostarte sobre la almohada, cerrar los ojos y ¡pum! Nada.
No sé cómo sucedió el otro día o noche, pero allí estaba yo soñando sobre escobas voladoras y de repente me hablaron. No, nooooooooooooooooooo.
Me destaparon, eso pasó. Me destapó. ¿Quién era? ¿Por qué estaba yo flotando?
Así de a poquitos fui a mi sala, miré extrañada. Reí junto al ser en la cocina, me preparó un pastelito de color extraño. Hablé en mi mente y allí estaba él, respondiendo con subtítulos porque nadie entiende qué dicen los entes desconocidos.
Me tomó de las pestañas y me llevó al balcón de mi casa.
Me senté sin miedo a ser Humpty Dumpty, aunque, de todas formas, no me rompo tan fácil. Hablábamos en jerigonza sobre nuestro viaje para consolar a Plutón, sobre como yo era el vigilante de la cuadra en ese momento.
Lo besé y se sintió como fumar un hielo en la madrugada. ¿A dónde me iba a llevar ahora? Yo no quería dejar de ver los carros que pasaban. Me sentía paloma viendo todo desde arriba.








¿Ya te ha pasado que te despiertan en lo mejor del sueño?
Yo no desperté, no sé. Solo volví, estaba allí recostada en el balcón y sentí que me llamaban desde otra dimensión vía Skype. Floté a mi cama, ni si quiera pude decir adiós.
Sentí todo muy real. Insisto en que fue real. No fumé nada. Me siento aún más infantil cuando insisto insisto insisto en que fue real. ¡FUE REAL!
Supongo que mi alma se adormece, sueña, duerme tanto y se encuentra con tantos seres que mi cuerpo no necesita cerrar los ojos. Y cuando al fin pasa, todos me dicen mentirosa.
Espero que esa sea la explicación porque no quiero ver doctores toquetones de nuevo preguntando por mi cabeza.


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Christina Aguilera estaba cantando una nueva canción cuando llegué del colegio y prendí el televisor en MTV. Me pedía solo bailar, todo iba a estar bien, da da doo doo.
Algo no encajaba, claro. 
No era su voz, tenía el mismo cabello rubio y cerquillo, pero su rostro tenía algo.
¿Quién era entonces?
Se movía tan bonito.
Tenía un rayo azul en ese hermoso ojo que tampoco era suyo. ¿Sería una potterhead?
Luego supe.

Me daba vergüenza admitir que me gustaba esa canción. 
(No tanta vergüenza como decir que me llegó a gustar Ya nada queda de Kudai 
y que alguna vez leí la saga Twilight).
No podía evitar oírla, era un placer culposo. 
Lady Gaga me llamaba y yo me acercaba con roche. 









 

















Hoy te muestro gente que no tuvo miedo de dejarse llevar por Just Dance (o por otra si la conocieron antes).

PD: No, no entré al concierto.
PD2: Las fotos fueron colgadas en orden de toma, más o menos.

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Me gusta confiar en extraños. Me gusta confesarle mis secretos a ese tipo que me habla cuando estoy sentada en una banca de Kennedy. Que apareció de la nada, que preguntó mi nombre, mi nacionalidad y no pidió confidencialidades; pero igual se las conté.
Mi abuela siempre repite que no acepte nada de desconocidos y yo no imagino que hubiera sido de mi cabeza si, las personas para las que soy extraña, no hubieran aceptado nada de mí.
Se parece mucho a escribir un diario nuevo con cada conversación. Contado siempre las mismas cosas, pero el diario siempre respondiendo diferente. Más amable, más triste, más divertido, más intolerante.
Le expliqué a L que una vez que la gente deja de ser extraña, hay dos caminos: allí paramos o empiezas a ser mi amigo. No es que la gente se muera por lo segundo, pero yo me preocupo. ¿Habré escogido mal alguna vez? ¿Esa niña bonita y flaquita con la que hablé de pequeñita habría estado bien? ¿Ese señor que conocí de casualidad hubiera sido una pieza clave en mi vida? ¿Hubiera sido yo algo en la suya?





Me parece que debes saber escoger con quién compartir tu cabeza, yo la comparto contigo, lector, porque de alguna manera eres también un desconocido y me gusta contarte cosas (y mostrate outfits sin razón).

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No me importa si odias leer. Al menos tú tienes que hacerlo.

Recuerdo haber llorado intensamente 2 veces: 
El día del pre-estreno de Harry Potter 7.2 y el día que regresaste a tu país un 23 de diciembre, O.

Me dijiste que te ibas para siempre. Me derrumbé.
¿Qué iba a hacer yo sin ti?
En ese tiempo, íbamos al skatepark con mucha gente; pero yo iba porque me sentía segura yendo contigo. 
Estaba nerviosa, ¿iría ahora? De todas formas ya no me ibas a cuidar.
Todavía tenía a W, pero no era lo mismo. Él era más amigo tuyo que mío porque todos son más amigos de todos que míos y eso hace que me sienta fuera de lugar 25/8.

Qué triste me puse en año nuevo sin señales tuyas. ¡Y llamaste!
¿Tienes idea de la distancia mental de mi salto jubiloso? Y lloré.
Lloré al teléfono porque soy medio maricona para decir: "Feliz año" a alguien que está tan tan tan lejos y se acordó de mí. Salí volando a contestar. 
Todavía me puedo ver bajando las escaleras como si hubiese una araña persiguiéndome. Apresurada, emocionada, espantada, a punto de ser devorada por Mc Nero.

Comenzó el año y esta vez tenía que hacerlo todo sin ti. Caminar, ir, fluir. 
Creo que es por tu culpa que me acostumbré a ir a ver el mar sola, a tomar sola, a ir al cine sola. Sí. Y qué bueno porque noté que el 84.6% de mis actividades me gustan más cuando las disfruto yo de pleno.

W no sabe guardar secretos y sospeché. Ibas a regresar.
Menos mal fue una de las veces en las que mi sexto sentido quiso funcionar.
Lalalala, qué felicidad. Qué jodido resultaste. Me hiciste sufrir tanto para que vuelvas.
Y así lo hiciste. Llegaste. Todos me miraban. Me llamaban ¡Ana, O está abajo!
Dejé incompleto el complicadísimo mapa que estaba dibujando y corrí. 
Allí estabas. Te metí los puños en el estómago, te pegué y te pegué. 
I was rolling on the floor laughing so hard that my sombrero fell off and I dropped my taco! 
Había vuelto mi hermano mayor, mi guía, maestro pokémon.
¡Y trajiste regalos de pueblo Paleta! Tres polos iguales de New Boyz con un estampado ¡FUCSIA!
Dude, ¡fucsia! ¿Me querías matar? Pero qué importaba, ¿no? Habías vuelto.
W, tú y yo teníamos polos nuevos idénticos. Entonces nos convertimos en una unidad. Andábamos vestidos de la misma manera, con un uniforme que sí queríamos ponernos. Qué divertido que la gente se quedara mirando. Y cuando bailaban... ♪.










Las personas solían pensar/decir/gritar que éramos enamorados, ¿te acuerdas? Pasábamos mucho tiempo pegados así como el sol y los lentes en sunglasses. ¿Qué pensarían que haríamos cuando estábamos solos? Supongo que sería decepcionante si supieran que solo comprábamos Hugo. Que comíamos cereal con leche, que hablábamos mucho, que inventábamos (inventaba) palabras donde no debía, que caminábamos infinidades o que veíamos vídeos de Annoying Orange cuando yo quería ver A Very Potter Musical.

Todos los días de alguna semana que ya se fue, me puse el polo que me regalaste.
Ahora es un poco diferente. Ya no tiene mangas, le rebané el cuello. Lo hice más fresco y pequeño, ¿viste?

Voy a publicar esto y no te voy a avisar. 
Prefiero encontrarme casualmente contigo en la calle y recordarte que leas mi blog solo porque sí. 
Sobre todo para que te desesperes con mis comas y signos de interrogación.


Siempre serás mi hermano.
No importa que hayamos dejado de hablar diariamente o que ya no sea yo quien te ayude con las tareas.
A mí me basta con saber que, cuando me mude y te llame en medio de una crisis, tú irás volando a visitarme.
Te extraño. Deja de andar en frazada por la universidad, en pijama o en sandalias con medias.  -.- 
¡EN SERIO! Bloddy weirdo!
Y no te ignoro.
Ten una feliz vida :)

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Y vivieron felices para siempre. Juntos. Los dos. SIEMPRE.
Estaba en secundaria cuando escuché por primera vez la letra que cantaba Héctor Lavoe al empezar su canción.
Me traumé.
No es que fuera una ilusa pensando en la eternidad, pero el hecho de escuchar ciertas verdades en unas letras cantadas hace parecer que las melodías más bonitas son también las que más duelen.
Duele si el fin de algo implica que te debes quedar solo.
Antes me molestaba, ahora es diferente.
La gente debería aprender a acompañarse de sí misma. 
No depender. Ni de un dios, ni de un amante. Solo ser.

Me encuentro muchas veces disfrutando de mi momentos a solas.
Siendo yo con un libro, con una banca, con las fotos, con lo inerte que vive para hacerme feliz.
Es que cuando es suficiente que tu mente te hable y responda, estoy en paz.







PD: La soledad no es necesariamente triste.


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No sé qué me sucedió cuando me fui a Buenos Aires, seguro fueron los 35º o esa lluvia/ducha que jamás había sentido. Cambié mis tan usadas converse por sandalias que hacen ver aún más gordos mi pies, evité gastar tanto dinero como podía y los pesos que perdí se fueron en vestidos. El de este post es uno de ellos.

No es secreto que odio mis piernas. A los 10 años, evitaba ponerme todo lo que las dejara a la intemperie. Me sentía tan lady y tan descubierta. ¡Tenía moretones por todos lados! ¿Cómo era posible que mis tías pensaran que me veía linda?
No es bonito ir en pantaloneta al colegio y sentir que el chico que te gusta te mira mal, que piensa cosas tal vez hirientes. Mucho menos lo es ir a la playa y sacarte todo para que el mundo te encuentre descubierta, que tu único remedio sea meterte al mar al que tanto le temes y verte juzgada por los peces.
Esconder tus piernas es como caminar cabizbajo, escondiendo el cuello. Tyra Banks me mataría.

Malditos peces y maldita gente criticona.
Haciéndome más vieja, decidí mandarlos al diablo. Total, hacía calor.














PD: La guapísima colombiana que me atendió el día que compré este chachá, me dijo que en realidad era una blusa. Por supuesto, me hizo sentir súper chata frente a tanta belleza de 1.80. Bad luck, Ana

PD2: Cuando quieras una opinión objetiva, no se la pidas a tu familia.

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¡Un abrazo! (Inversamente proporcional a tu autoestima).