Me ha costado un poco, ¿sabes?
Aprender a atarme los zapatos.
Tú tenías una forma única que no quisiste compartir.
Yo intenté todos los nudos y cuando creí haberlo resuelto
apareció mi abuela a decir que no era el correcto.
Así que me alejé.
Me fui a buscar nuevas formas y nuevos movimientos.
Vi las más raras y las más estúpidas.
Algunas eran todos un arte y otras eran solo tropezar.
Pero volví a ti.
No lo notaste, claro.
Me escondí en ese espacio entre tu escritorio y tu cama
en el que solo yo entro y en el que solo yo entraré.
Obtuve el panorama deseado.
Te descubrí con tus zapatos más nuevos.
Y como llevo la cámara a todos lados,
me hice con fotos paso a paso de esa creación.
Se me hizo un remolino por las costillas.
Noté que usas mi método.
Lo que me hizo pensar, después de todo,
que no somos para el otro dos seres perfectos, sino
uno solo, único y errado.
Aprender a atarme los zapatos.
Tú tenías una forma única que no quisiste compartir.
Yo intenté todos los nudos y cuando creí haberlo resuelto
apareció mi abuela a decir que no era el correcto.
Así que me alejé.
Me fui a buscar nuevas formas y nuevos movimientos.
Vi las más raras y las más estúpidas.
Algunas eran todos un arte y otras eran solo tropezar.
Pero volví a ti.
No lo notaste, claro.
Me escondí en ese espacio entre tu escritorio y tu cama
en el que solo yo entro y en el que solo yo entraré.
Obtuve el panorama deseado.
Te descubrí con tus zapatos más nuevos.
Y como llevo la cámara a todos lados,
me hice con fotos paso a paso de esa creación.
Se me hizo un remolino por las costillas.
Noté que usas mi método.
Lo que me hizo pensar, después de todo,
que no somos para el otro dos seres perfectos, sino
uno solo, único y errado.
Me estoy muriendo.
De a pocos, de a poquitos me estoy cayendo.
Y por mis propios medios,
por mi culpa, por mi gran culpa.
¿Cómo se castiga matar ángeles?
No puedo ir al infierno.
Debe haber algo más de lo que no nos han hablado.
Un lugar temible, lleno de todas esas cosas que ven los perros y nosotros no.
Mi chico es delicioso.
Tiene esa forma inusual en todas
las partes de su cuerpo.
Me encanta decirle que me aloca su clavícula
y que la constelación de su espalda es mi favorita.
Es hermoso y no lo sabe.
O no lo quiere aceptar.
De pronto le hace daño saberse guapo.
Eso no lo voy a entender jamás.
Me gusta cuando lo beso y
veo su cara como si le hubiera tomado
una foto con un angular.
Entonces lo veo deforme, su nariz es gigante
y a sus ojos no los encuentro.
Pero así vea su sonrisa a 1cm o a 3143km,
no cambia y se mantiene enamorada.
Ha entrado en depresión porque
no hemos ido a comer anticuchos
y porque los disfraces que nos planeamos,
se volvieron caras tristes por Skype.
Suele matar uno o dos hijos de puta al mes
para ganar algo de dinero y así poder visitarme.
Mi chico no es mi novio,
pero en ningún momento ha dejado de serlo.
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