Aquí empezó la carrera de modelo de X.
X porque olvidé pedirle el nombre
y porque así le doy el beneficio del misterio.








Alan & Nahuel


Intercambiamos clases de hip hop por fotos. Ese fue el pacto.
Y aunque no le pusimos fecha, quiero que sepan que,
cuando llegue a ganar algún ABDC,
aquí tienen a los responsables.












Sofía. 25 años. Estudiante de indumentaria.


No tenía mucha idea de lo que hacía ese día hasta que me topé con Sofía.
Como que su onda y energía me llamaron la atención.
 Me fui al probador pensando en pedirle una foto;
y salí de él pensando en pedirle una foto;
y ya me iba, aún pensando en pedirle una foto,
cuando me lancé. 








Un mismo pañuelo en diferentes vidas.

Es intimidante interesante  notar cómo ha cambiado todo tan drásticamente en un lapso de tiempo insignificante para la historia. De este post a este actual, todo me sabe a otra vida.
¿No les pasó que ven su vida hace 3 años y todo les da vueltas?
Ya no viven por los mismos motivos y se re ajustaron a  cada persona que entró en su vida.
Por eso hice estas fotos en un balcón como las anteriores, porque no me quiero perder.
Ya he visto cómo he madurado y desmadurado, y cómo afectaron las decisiones que tomé.
Hoy, solo quise ser.










Me había ido a caminar con la soledad y encontré un compañero. Uno de esos que mira los gatos pasar y analiza a cada persona del paradero. Lo encontré y lo miré de lejos. Su manera de estar des-acompañado me resultaba muy singular. Estaba solo, pero con todo a la vez. No le faltaba nada. Las energías las tomaba del caminar de las personas y del sonido de su suspirar.

Cuando me descubrió mirándolo, me llamó con el dedo. Me senté a su lado y desaparecí con él. Me llevó a este descampado donde aprendí a ver las cosas como no son y entendí cómo, luego de tanto tiempo de haber estado solo, él solo existía para que yo lo encontrara y me pudiera enseñar el arte de sobrevivir.











A veces, bajo la mirada y me veo los pies. Con los zapatos sucios, con los que se me fue el sueldo, con los que hice el amor, con los que voy a botar. Siempre me dicen algo diferente. 
Una vez, a la entrada de un bar, unos rojos de plataforma me dijeron que era una puta y yo les dije que no era nada que no me hayan dicho los otros zapatos. Que no me hayan dicho mis amigos de hecho... o mi abuela.

Esta, por ejemplo, fue la vez que, en lugar de mirarme los pies, me miré la vida. 
Y era gris y triste, mojada. Con un probable cáncer pulmonar, pero una innegable cirrosis.



¿Alguien aquí lee situaciones (de pies)?